La inundación golpeó con fuerza a Ingeniero White y dejó casas bajo el agua

Las lluvias intensas provocaron el desborde de arroyos y dejaron a la localidad prácticamente aislada. El agua alcanzó más de un metro en algunas viviendas y muchas familias perdieron todas sus pertenencias.

​El reciente temporal que azotó a Bahía Blanca el pasado viernes dejó una estela de destrucción y desolación en la localidad de Ingeniero White, situada frente al puerto de la ciudad. Esta zona fabril, conocida por su actividad industrial y portuaria, fue una de las más afectadas por las intensas lluvias que provocaron el desborde del canal Maldonado y el arroyo Napostá. ​

Durante el temporal, que registró precipitaciones de aproximadamente 350 milímetros en pocas horas, Ingeniero White quedó prácticamente aislada. Las calles se transformaron en ríos caudalosos, alcanzando niveles de agua de hasta 1,40 metros en algunas viviendas. Los vecinos, sorprendidos por la rapidez y magnitud del desastre, perdieron en muchos casos todas sus pertenencias, incluyendo muebles, electrodomésticos y objetos de valor sentimental.

El puerto de Ingeniero White, vital para la economía local y nacional, también sufrió las consecuencias del temporal. Las operaciones portuarias se vieron interrumpidas debido a las inundaciones, afectando la logística y el comercio en la región. Aunque las autoridades aún no han brindado un informe detallado sobre los daños en las instalaciones portuarias, se espera que la recuperación de la actividad sea paulatina y requiera de evaluaciones exhaustivas.​

La comunidad de Ingeniero White mostró una notable solidaridad ante la tragedia. Vecinos y comerciantes se unieron para limpiar y reconstruir sus hogares y negocios, compartiendo herramientas y recursos. Magalí Lorena Otero, residente de la zona, expresó su dolor al afirmar que se pierde «todo. Los animales. Las fotos. Todo lo que no es solamente material». ​

Las autoridades locales y provinciales trabajan en conjunto para brindar asistencia a los damnificados y restablecer los servicios básicos. Sin embargo, la magnitud del desastre plantea desafíos significativos en términos de infraestructura y planificación urbana. La necesidad de implementar medidas preventivas y mejorar los sistemas de drenaje se ha vuelto una prioridad para evitar futuras catástrofes de esta índole.​

Mientras tanto, la resiliencia y el espíritu comunitario de los habitantes de Ingeniero White se erigen como pilares fundamentales en la ardua tarea de reconstrucción que tienen por delante. La esperanza y la colaboración mutua serán esenciales para superar este difícil momento y devolver a la localidad su vitalidad característica.